Mentoring en educación superior

En los últimos años, la mentoría se ha consolidado como una estrategia clave dentro de la educación superior porque no solo acompaña al estudiante en lo académico, sino que también impulsa su desarrollo profesional, personal y social. Un estudio reciente realizó un análisis bibliométrico (es decir, un mapeo de la producción científica) para entender cómo ha evolucionado la investigación sobre mentoría y qué temas dominan la agenda internacional.

¿Qué hicieron los autores?

El trabajo revisó 158 estudios publicados entre 1993 y 2025 en la base de datos Scopus, utilizando una fórmula de búsqueda centrada en mentoring/mentorship, higher education y professional development (página 3). Para analizar tendencias, autores y redes, usaron herramientas como Biblioshiny y VOSviewer, que permiten visualizar clústeres temáticos y relaciones entre palabras clave, autores, revistas e instituciones.

Hallazgos principales

  1. El interés por la mentoría creció con fuerza: hasta aproximadamente 2014 la producción era baja (menos de 5 artículos por año), pero después se observa un crecimiento sostenido, con picos importantes y un máximo en 2024 (más de 25 publicaciones).

Cuatro grandes clústeres temáticos organizan la investigación:

  • Mentoría en educación superior y acompañamiento entre pares, bienestar y ámbitos como escuelas de medicina.
  • Enfoques de inclusión y equidad, con especial atención a estudiantes y poblaciones subrepresentadas.
  • Mentoría vinculada con competencias profesionales, formación universitaria y evaluación.
  • Mentoría conectada con desarrollo de carrera, liderazgo, género y diversidad.

La mentoría mejora retención y desarrollo: la literatura analizada coincide en que los programas de mentoría bien diseñados aportan a la retención estudiantil, la satisfacción académica y el desarrollo de carrera, especialmente en grupos históricamente subrepresentados.

Persisten barreras institucionales y culturales: varios estudios señalan obstáculos como falta de reconocimiento formal, cargas de trabajo, desigualdades de género y disponibilidad limitada de mentores, lo que dificulta sostener programas efectivos.

Tecnologías digitales y IA: apoyo, no reemplazo: el estudio destaca el auge de modelos de mentoría que integran tecnologías digitales (incluso IA), pero subraya que no sustituyen el valor del acompañamiento humano, especialmente para asegurar sensibilidad cultural e inclusión.

La evidencia global sugiere que la mentoría es una pieza estratégica para construir universidades más inclusivas y equitativas, con mejores condiciones para el éxito académico y profesional. Sin embargo, el reto está en pasar de iniciativas aisladas a programas estructurados, sostenibles y culturalmente pertinentes, con formación de mentores y respaldo institucional real.

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